Si bien este año no nos hizo un fin de semana tan horrible como en 2008, el sábado por la tarde durante el Parque Cerrado y la ruta barítima, perjudicando de nuevo la exhibición acrobática que hubo que aplazar, la lluvia nos recordó que Cifuentes sin agua no es Cifuentes.

Desde el viernes por la tarde que comenzábamos con los preparativos, empezamos a dar la bienvenida a un buen número de participantes que sabedores de las patatas con chorizo de cena y la fiesta nocturna del viernes, no quisieron perderse ni un detalle de lo que estaba por llegar. Tras la cena en el pabellón y de manera no oficial, gracias a Carlos Arana y a la RFME y aprovechando que un gran número de participantes asistentes también lo habían sido del Campeonato de España de Mototurismo 2008, hicimos la entrega de Medallas, Diplomas y Méritos de plata de la pasada edición. Bueno nunca es tarde si la dicha es buena y en esta ocasión tuvimos que esperar seis meses a que llegase.

Al finalizar la entrega de trofeos, pasamos a la entrega de regalos de cumpleaños de tres de nuestras socias: Fany, Encarna y Merche, finalizando la velada hasta altas horas de la madrugada en la discoteca colaboradora.

La mañana del sábado cumpliendo con el programa, estaba dedicada a la recepción de participantes y su acomodamiento, indicándoles lugares cercanos para poder visitar y los restaurantes colaboradores donde poder comer. Ya por la tarde el Parque Cerrado de los tres territoriales puntuables: Madrileño, Castellano-Manchego y Valenciano, se hizo en el parque de Cifuentes tal y como estaba previsto, aunque cabe resaltar que el toldo del bar hizo que nos apretásemos bajo el mismo para resguardarnos de la lluvia, no fue motivo suficiente para que decenas de manos saliesen por doquier con platos de jamón y vasos de refrescos, pues estos no faltaron en toda la duración del control. Una vez finalizado el mismo, y con todo aquel que quiso venir, en el bar de La Esquinita próximo al pabellón, no faltaron unas buenas migas para recomponernos de la lluvia y la bajada de temperaturas.

La cena como ya es típica en el Monasterio, dió paso a la entrega de trofeos de los diferentes territoriales, sorteo de regalos y la fiesta nocturna con discomóvil todo en el interior de aquel local construído para unos fines algo diferentes a los nuestros.

El domingo tras el desayuno ofrecido en el pabellón, partimos de ruta por la zona con varias paradas donde por supuesto, la vevida y la comida hicieron acto de presencia. Ya de vuelta a Cifuentes, y para que nadie se quedasse con hambre al llegar a casa, ofrecimos el último pica pica del día al que acompañamos con la entrega de trofeos de la concentración y el último sorteo de regalos, despidiéndonos de todos los participantes hasta el año próximo.

    El Viajero.
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