Una vez más y gracias al buen hacer del Moto Club Dulcinea, que no a la falta de colaboración estamental, y a los fieles moteros que año tras año hemos hecho la Ruta Quijotesca con dirección a esta ya mítica reunión invernal, conseguimos volver a vernos las caras de nuevo en El Toboso.
Un más que buen viaje de ida fue el que tuvimos el viernes hasta la población manchega. Llegamos al hostal de todos los años en el momento
preciso de compartir mesa de cena con algunos de los compañeros de Moto Club, cambiarnos de ropa y esperar al resto del grupo que aún estaba por llegar, para todos juntos terminar la velada inmersos en las tentaciones que ofrece la noche de aquella localidad manchega.
Fueron pocos los que el sábado pudieron levantarse a la hora del desayuno, afortunados los que así lo hicieron. El resto haciendo un poco de tiempo hasta la hora de reserva del restaurante, y no sin antes tomarnos unos pinchos en el bar de la plaza, conseguimos juntar a los madrugadores y los que habían recién llegado, casi ocupando el salón de La Noria en nuestra última comida de hermandad de la temporada 2009.
Como cada año el recinto de la piscina fue el punto de encuentro, inscripciones, Parque Cerrado y actuación Rock en vivo, amenizó la fría tarde hasta la hora de la cena en El Dulcinea. Tras esta y el sorteo de cinco juegos de neumáticos por parte de la Federación Valenciana, la noche continuó por los diferentes garitos del pueblo, hasta sabe Dios que tardías horas de la madrugada.
Y llegó el domingo último día de la Ruta Quijotesca, y con el una fría y típica mañana de invierno cubierta por la niebla. Hecho que no importó a los allí
congregados para la ruta por la zona, que emprendieron la marcha con una velocidad más lenta de lo habitual
precavidos por la falta de visibilidad y con la intención de, a la llegada a Campo de Criptana, meterse algo caliente en el cuerpo para contrarrestar el frío. Un poco más tarde de lo habitual, la ruta desembarcó en la Plaza Mayor, donde la zurra y la entrega de trofeos a la concentración y territoriales, dio paso a la caldereta en el recinto de la piscina, concluyendo de este modo esta ya mítica Concentración Invernal que, aún a sabiendas del trabajo organizativo que esta implica y la falta de colaboraciones, esperamos poder repetir en 2010.
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El Viajero. |
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